Panorámicas 360º. La toma de las fotografías

ejemplotomas

Como veíamos en la anterior entrada, contamos con un conjunto de programas que nos van a permitir “coser” una serie de fotografías para formar una panorámica continua que luego puede ser animada con los archivos de código necesarios. Ya avanzamos que dichos programas se basan en los datos EXIF de las fotos y en la detección automática de patrones semejantes (puntos comunes) entre fotografías. Cómo se tomen esas fotos va a ser, pues, determinante en el resultado de la panorámica, así que vamos a echarle un rato.

Lo único absolutamente necesario para realizar las fotos es una cámara. Lo demás (trípode, rotador…) ayuda mucho y ahorra mucho tiempo de corrección posterior, pero podemos obtener resultados (aunque no sean demasiado correctos) sólo con nuestro aparato fotográfico, al menos en fotografía de paisaje y sobre todo si no hacemos panorámicas completas. Lo mínimo que hay que tener en cuenta disparando de esta manera son estos requisitos:

  • Sea una única fila, o varias filas horizontales de fotografías, hay que mantener, para cada fila, la inclinación de la cámara lo más semejante posible entre fotografías. Quiere decirse que si disparamos una fila con la cámara centrada en el horizonte, por ejemplo, este debería ser horizontal y estar a la misma altura en todas las tomas. Esto parece obvio, pero cuando está uno en un entorno donde el horizonte no es visible (en mitad de un bosque o rodeado de cerros o edificios, por ejemplo), se convierte en un problema, porque el fotógrafo tiende a ir corrigiendo la inclinación entre foto y foto por necesidades de composición, para que entre un detalle interesante, etc, y esas diferencias luego son quebraderos de cabeza. Hay que desarrollar el hábito de, después de cada foto y sin modificar la posición, fijarnos por el visor en algún detalle reconocible de la toma, cerca de alguna esquina, de modo que al girar la cámara, mantengamos el citado detalle dentro de la siguiente toma (solapamiento), y a una altura del cuadro lo más semejante posible a la anterior.
  • Las fotos deben solaparse entre sí al menos un 20%, aunque puede ser mejor incluso un 30%. Con trípode, este valor puede reducirse, pero no debería ser menor de un 15%. Lógicamente, hay que solapar en horizontal y también en vertical, en el caso de hacer varias filas de fotos.
  • La cámara puede sujetarse tanto en horizontal (landscape) como en vertical (portrait), pero suele ser más práctico esto último si queremos hacer una panorámica completa (que tenga mucho cielo, por ejemplo), ya que en horizontal la/s fila/s del cielo no van a contener nada o casi nada de detalles del terreno, con lo cual va a ser casi imposible mantener la inclinación correcta y les van a faltar puntos de control para que el programa los reconozca.
  • Aunque en principio puede dispararse a cualquier distancia focal, lo más eficiente es hacerlo a la focal más corta que permita el objetivo (o sea, la mayor amplitud de campo), y mantener esa focal en todas las fotos (¡Hay que evitar girar inadvertidamente el anillo del zoom entre toma y toma! Puede ser incluso conveniente bloquearlo durante las tomas con un trocito de inocua cinta aislante). Un objetivo de ojo de pez podrá captar todo el entorno con entre 2 y 6 fotografías. Con un 27 mm (18 en cámaras de sensor APS-C) ya necesitaremos 30 fotos (en tres líneas más zénit y nadir) para los 360º. Podemos hacerlo con un 50 mm o más, pero empieza a no ser práctico…
  • En cuanto a la exposición, hay varias consideraciones a tener en cuenta: en principio, si la iluminación de todas las zonas de la panorámica fuera bastante semejante, lo ideal es mantener un mismo valor para todas las tomas. Para ello dispararíamos en manual, con una apertura, velocidad, ISO y punto blanco fijos que nos dieran un valor medio aceptable (luego corregiremos localmente ciertos valores, siempre que no haya sobre o subexposición severas). Obviamente, será necesario que la cámara lo permita: si es totalmente automática y no podemos seleccionar estos valores, estaremos a expensas de lo que quiera hacer con cada foto, y será un lío. De hecho, si la cámara nos da la opción, es conveniente disparar en formato RAW, que nos permite optimizar el rango incluso antes de abrir el archivo, y además nos ofrece la posibilidad de introducir perfiles de lente para nuestro objetivo, muy prácticos para corregir el viñeteo y la deformación. Necesitaremos software específico para abrir un archivo RAW, sea de la marca de la cámara o Photoshop con la extensión Adobe Camera Raw. En principio, al abrir los archivos RAW mantendremos la misma conversión para todas las fotos. PERO: lo normal es que haya zonas muy claras (cielo, ventanas u objetos muy reflectantes) junto a zonas bastante oscuras. Con mucha frecuencia es casi imposible encontrar un valor medio que nos conserve detalle en las altas luces (p. ej.: una ventana tomada desde un interior) y al mismo tiempo en las sombras más oscuras. Hay dos maneras de enfrentar este problema: o variamos la exposición entre tomas (idealmente sólo la velocidad, para mantener constantes la profundidad de campo o el ruido), que no es lo ideal pero puede ser indispensable, o bien hacemos bracketing (de nuevo si la cámara nos da esa opción). El bracketing consiste en hacer varios disparos de cada toma, con valores de exposición diferentes. Muchas cámaras pueden hacerlo automáticamente, y previamente le habremos introducido los valores del intervalo; cada vez que apretemos el disparador la cámara hará 3, o 5 disparos consecutivos con los diferentes valores de exposición, con lo que tendremos al final el triple o quíntuple número de archivos. La mayoría de programas de stitching podrán manejar esos archivos componiendo imágenes HDR que, con el procesamiento adecuado, den lugar a imágenes de 24 bits con todas las zonas correctamente expuestas. Esto no siempre es fácil, y desde luego no ayuda el sostener la cámara manualmente: es casi mejor obviarlo si no contamos con trípode.
  • Respecto al enfoque, si hay objetos cercanos hay que evitar el enfoque automático, que puede variar entre tomas contiguas, y seleccionar un valor fijo que cubra la mayor parte del campo (si tenemos trípode, nos ayudaremos con una apertura pequeña, 8, 11… que nos permita una profundidad de campo donde entre todo razonablemente nítido). Lo realmente chungo es un objeto perfectamente enfocado en una foto que debe coserse con su versión desenfocada de la foto siguiente. Canta.

Estas recomendaciones valen tanto para disparar sosteniendo manualmente la cámara como para hacerlo con trípode. Con este último contaremos con una inestimable ayuda en cuanto a la inclinación, el bracketing y el grado de solapamiento de las fotos (si el trípode tiene un cuadrante angular o posibilidad de fijarle incrementos de giro constantes (stops) pues tanto mejor). Si tenemos un nivel de burbuja ya será la repanocha, y lo primero antes de disparar será nivelar lo más posible la rótula del trípode.

Con trípode y una buena cámara, podremos hacer buenas panorámicas de paisaje (siempre que no haya objetos demasiado cercanos y seamos un poco tramposillos con el suelo). Pero en interiores o con objetos por debajo de los 3 ó 4 m de distancia al objetivo, el trípode tampoco nos asegura un buen desempeño. ¿Por qué?

Existe una cosa que se llama paralaje, y os lo ilustro con este dibujillo:

Circulos_Panos360

Supongamos que p es el punto de toma de la foto, que es el centro del círculo que representa el plano de la panorámica. Tenemos dos objetos A y B que están alineados respecto a p. Si tiramos dos fotos que se solapan en el área que incluye esos dos puntos SIN MOVER EL PUNTO DE TOMA, esos objetos seguirán alineados en cada una de las tomas, proyectándose siempre en x (Fig. 1), Pero si p se mueve entre una y otra a p’ (Fig. 2), desde allí A y B ya no están alineados y se proyectarán en posiciones distintas (entre sí y respecto a la proyección desde p). Eso confunde a los programas de stitching, que no encuentran puntos comunes aceptables (podrán hacerse coincidir los puntos A, o los B, o los x, ¡pero no los tres!).

Y diréis: “¡muy fácil! Ponemos un trípode y ya está”. Craso error, porque ocurre que ese punto p NO ES el centro de la cámara, ni el plano del sensor, ni está en el eje de giro del trípode. Es un punto virtual, que depende de cada objetivo -incluso de la distancia focal a la que disparemos- y viene a estar situado en el eje del objetivo y muy cerca de su parte frontal (en el clásico dibujillo de la cámara oscura, vendría a ser el punto en el que “los rayos se cruzan” antes de formar la imagen invertida, pero complicado por la óptica del objetivo, compuesto por varios grupos de lentes). Ese punto -punto de “pupila” del objetivo- en una cámara réflex o compacta grande puede llegar a estar a más de 10 cm del eje de giro del trípode, con lo cual podemos tener una diferencia de más de 20 cm entre las tomas más separadas. Eso, ópticamente, es mucho y nos da diferencias de posición de los objetos cercanos que pueden arruinar las posibilidades de coser las diversas tomas.

Aquí es donde entra el “rotador panorámico” o mal llamado “rotador nodal”: En esencia es un bastidor articulado que se acopla al trípode y permite descentrar la cámara respecto al eje de giro, de manera que éste pase por el mencionado punto “nodal” o de pupila. El punto p, vamos. Los sistemas de giro del trípode quedan anulados, y sólo funcionaremos girando el rotador (que suele contar con escalas graduadas o stops), tanto en horizontal como en vertical. Así conseguiremos que el “punto de toma” sea verdaderamente el mismo para todas.

Rotadores hay varios en el mercado, desde los Nodal Ninja más sofisticados al rudimentario -pero barato y efectivo- Panosaurus. Googlead un poco sobre el tema comercial.

Teniendo el rotador, hay que calibrarlo para cada objetivo y distancia focal que vayamos a emplear. Si quiero hacer una panorámica con un 18-55mm disparando a 18mm, los ajustes del rotador serán distintos de los del mismo objetivo a 55mm, y diversos de los de cualquier otro objetivo. La calibración es “viso-manual”: se trata de seleccionar dos objetos alineados -uno cercano y otro lejano-, visualizarlos en dos tomas contiguas donde aparezcan en extremos opuestos del campo y comprobar que no dejan de estar alineados (si tienes zoom digital en el visor y puedes discriminar el grosor de un cabello ¡úsalo!). Eso está explicado en multitud de videos en YouTube, de los que os enlazo éste que es muy comprensible (en inglés).

Una vez hecho esto, estaremos en disposición de realizar tomas de panorámicas de carácter profesional. Luego tocará coserlas con el software apropiado, pero eso es otra historia, que espero que veamos pronto. Hasta entonces.

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